
Estos microorganismos se encargan de degradar algunos compuestos químicos que son tóxicos para la naturaleza, por ejemplo hidrocarburos como la gasolina o el petróleo, de tal manera que cuando se presenta la degradación completa del hidrocarburo se convierte en agua y bióxido de carbono.
Sin embargo, para que se dé eficientemente la degradación, se requiere una temperatura adecuada, agua suficiente, la existencia de una cantidad adecuada de nutrientes y la cantidad de oxígeno suficiente (para microorganismos aerobios). Todo esto permite que los microorganismos crezcan y se multipliquen.